domingo, 13 de diciembre de 2009


Trabajo pintura II. " War games" Pintura acrílica sobre tela 100 fig.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Jeff Koons

Se puede decir que el artista se hace a si mismo desde el mismo instante en que entra en contacto con el arte. Jeff Koons se familiariza con esta desde muy temprana edad en la tienda de decoración de su padre, donde comienza a inquitarse por todo ese mundo de colores y formas que le rodea. Más tarde desarrollaría sus aptitudes artísticas estudiando en el Maryland Institute of Art y el Art Institute of Chicago. Pero lo que realmente crea a un artista de esta magnitud es la sociedad misma. Tras su etapa como corredor de bolsa en Nueva York y su incursión en el mundo del marketing y la publicidad surge el artista que conocemos hoy día, sarcástico y crítico con lo que le rodea, con su vida misma; el sueño americano se ha cumplido y aparece en formas, materiales y colores nunca vistos.

El arte de Jeff Koons radica en la oportunidad que le otorga la propia naturaleza del ser humano tan enormemente aturdida y deformada por la sociedad capitalista. Sus obras denominadas kitsch son todo un canto a la opulencia y banalidad de la sociedad consumista y mediatizada en la que desgraciadamente nos vemos inmersos. Sin olvidarse nunca de dónde venimos, Jeff Koons usa hábilmente iconos y sentimientos de la sociedad para despertar ideas con las que crear sus obras. Esas ideas son la propia obra de este autor, no es tan importante su manera de materializarlas, a veces tan solo hace reconstruir a grandes escalas objetos ya inventados que encontramos en la vida cotidiana, sino los significados que es capaz de adquirir esa obra.

Los títulos de sus obras no son más que meros textos explicativos de lo que a priori se nos presenta delante de nuestros ojos (Ej: Mujer en bañera), esto fomenta aun más el sentimiento de extraña realidad que hace que el espectador observe la obra con cierto aturdimiento. Objetos sacados de contexto como una langosta de plástico inflable que cuelga junto a lujosas lámparas de araña del techo de un rico salón barroco, o un enorme perrito adornado con flores en la entrada de un moderno edificio metálico que alberga a un museo. Son algunos ejemplos del mundo de Jeff koons, un mundo irreal creado por el propio ser humano, concretamente por el ser humano occidentalizado. Sin las referencias mediáticas y publicitarias de estos objetos que Jeff Koons utiliza en sus obras ninguna de ellas tendría sentido. Ahí radica el éxito de sus obras, atacan directamente a nuestra memoria inmediata, corrompida por el continuo bombardeo al que nos vemos sometidos por el mundo mediatizado en el que vivimos. Estas obras están realizadas por y para el hombre occidental, con todos sus defectos y errores; sin un mundo como el actual en el que todo tiene algún precio y donde solo parece importar la apariencia, el arte de Jeff Koons no tendría sentido alguno.