


Acomódese, descálcese, relájese.Pague su entrada y por favor no toque nada.
Cromocronías. Centro José Guerrero.
En esta exposición temporal del Centro José Guerrero, se muestran (quizás un poco pobremente a mí entender) las obras de una serie de artistas, los cuales abordan el mundo del color como elemento configurador de espacios sensoriales. De las obras de John Baldessari pasando por Bas Jan Ader, José Antonio Sistiaga, Rchard Serra o Bruce Nauman, hasta los trabajos de Stan Brakhage o Norman McLaren, se desprende un estudio casi hipnótico del color, un acercamiento diferente a la percepción cotidiana del mismo.
Las obras en conjunto pueden llegar a ser algo desconcertantes para el espectador, ya que el formato multimedia, utilizado en la mayoría de ellas, puede llevarnos a confusiones, solapando unas obras sobre otras conforme se van observando. De hecho algunos de los trabajos proyectados como el de Bas Jan Ader o John Baldessari se apreciarían mucho mejor si se tratara de una performance en tiempo real, pero claro, tampoco vamos a pedirles peras al olmo.
En definitiva la exposición me parece suficientemente interesante, sin ser tampoco espléndida, ya que el tema del color está lo suficientemente machacado como para sorprender a propios y extraños. Eso sí, más de uno puede darse con un canto en los dientes si no acudió a esta exposición ya que en ella se pueden observar las obras de algunos de los artistas más representativos del arte de finales del siglo XX, como Bruce Nauman o Richard Serra, que sin ser de las más representativas de dichos artistas, no dejan de ser una muestra de sus particulares mundos artísticos.
De vuelta al mundo
Despertar…las 7:30…como de costumbre. Con mis pies tanteo el frio suelo de la habitación para encontrar las zapatillas…ya está. Camino hacia el aseo; el agua fría al principio, más cálida al rato…como de costumbre. Han pasado 15 minutos…estoy dentro del margen. Mi taza del café donde siempre. ¡Qué suerte! Aun quedan unas dos tazas en el bote, de la misma marca que siempre…como de costumbre. Vuelvo a la habitación; hoy no hay reunión, no tiene importancia el color de la corbata. Mi cuerpo comienza a estar incómodo dentro de este traje…tengo que perder peso. Son las 8:15 de la mañana, estoy listo y a unos 15 minutos del trabajo…dentro del margen…como de costumbre.
El día transcurre normalmente; hoy tampoco me he atrevido a hablar con Marta…mañana prometo que lo intentaré de nuevo…como de costumbre. Las 14:30, ¡tengo una hora y media para comer! El comedor está lleno de tipos trajeados, a algunos parece que los dos platos y postre del menú diario a 10 euros, les está pasando factura, como a mí. Otros sin embargo parecen tan preocupados en las pantallas de sus ordenadores portátiles, que ni tan si quiera alzan la cabeza para tomar una cucharada de… ¡vaya! hoy parece que hay de primero guiso de patatas y carne…como todos los miércoles…me encantan los miércoles. Hoy parece que se les ha pasado un poco la comida, todo sabía a quemado. Al menos las natillas del postre han apaciguado algo el mal sabor de boca…como de costumbre.
Son las 16:00 y vuelvo a sentarme en mi mesa de trabajo…siempre me he preguntado porque Marta solo trabaja por las mañanas…mañana hablaré con ella y le preguntaré...lo prometo…como de costumbre. Las siguientes dos horas pasan de igual forma que las anteriores, todo transcurre de igual forma. Casi al final de la jornada laboral observo por la ventana que da a la calle, que un par de hombres hablan acerca del coche nuevo de alguno de ellos, que está aparcado en doble fila, con sus intermitentes de posición debidamente conectados. Es bonito ese coche, quizás un día de estos cambie el mío por uno de esos…en fin. Son las 18:00 y es hora de irse a casa.
Que ganas de llegar a casa; hoy tiene que haber algo de interés en la televisión; ¡es miércoles! ¡¡Clín!! Al fin la cena está lista. Siempre me he preguntado como harán estos canelones. Algún día pienso cocinarlos yo mismo, no tiene que ser demasiado complicado. Aprenderé a cocinarlos e invitaré a Marta a cenar. Compraré algunas buenas botellas de vino de más de 10 euros. Prepararé una mesa lo suficientemente adecuada para el momento, con velas rojas incluso…creo que todo será perfecto. Luego descorcharé una botella de champagne bien fría… ¡Vaya! Se han enfriado los canelones, volveré a meterlos en el microondas. Y en la televisión nada…como de costumbre.
Son las 12:05 de la noche, hoy me he excedido cinco minutos…Bueno es hora de irse a la cama que mañana será un día más…como de costumbre.




Many times, Juan Muñoz


Land, sea and air, Anthony Gormley
La actitud de la inmensa mayoría de las personas en cuanto a la vida es la base fundamental de este proyecto. Se trata en mi opinión, de una actitud apática y carente de sentido común. Una opinión fundamentada en lo que cada cual puede observar en el día a día en todos los aspectos de la vida.
La calle como un inmenso escenario donde diferentes actores interpretan un mismo papel. Resulta totalmente desconcertante observar tal espectáculo. Son pura cascara, receptáculos del vacío más intenso. ¿Qué queda de lo individual esperado o más bien soñado por los buenos tiempos del capitalismo y de la burguesía? Una simple y hueca
Un enorme baile de marionetas dirigido perfectamente por toda una gran organización de titiriteros: políticos, medios de comunicación, religiosos, grandes empresarios…Todo un elenco de grandes manipuladores y manipulados. Un fenómeno que se conoce como alienación, que no es otra cosa que el fenómeno de suprimir la personalidad, desposeer al individuo de su personalidad o deshacer la personalidad del individuo, controlando y anulando su libre albedrío, para hacer a la persona dependiente de lo dictado por otra persona u organización. Unos titiriteros que parecían introducirse dentro de nuestras mentes desde ahí podían controlar todos nuestros movimientos como si fueran nuestros propios Craig Schwartz, el protagonista de Cómo ser John Malkovich, película donde este titiritero callejero de gran talento, descubre una puerta que le da acceso a la mente de Jhon Malkovich, para así controlarlo según sus designios.
La religión tiene grandes responsabilidades sobre esta alienación, como impositora de valores. El hombre manipulado por la doctrina de la iglesia. Las alas de la libertad sesgadas de golpe por la espada de Damocles;¡acercaos, fanáticos y supersticiosos, que consideráis la religión desde un ángulo muy diferente de lo que es, pero cuya visión imponéis a los demás; venid y contemplad a ese desgraciado que, habiendo nacido con carácter dulce y benevolente, de pronto se ha convertido en un ser furioso, pues, habiendo dudado un instante de la vastedad de la misericordia divina, negó que no podría obtener jamás el perdón de sus errores!2
En torno a este concepto de alienación, de la que ni el mismo que les escribe se libra, transcurre la idea y el concepto del proyecto que nos acontece. Un proyecto que trata el tema de la carencia de ideas e inquietudes particulares, desde el respeto a todas y cada una de las personas, más allá del estilo de vida que profesen.
Vivimos de manera mecánica, regulando la velocidad que llevamos observando al que va a nuestro lado, que a la vez observa al que está a su lado y así sucesivamente…Una velocidad que va en aumento según las envidias y rencores entre los seres humanos. Reduzcamos esa velocidad y observemos mejor el paisaje…este viaje solo lo realizaremos una vez…aprovechémoslo a nuestra manera y disfrutemos de él.
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El proyecto surge a raíz de una idea que ha ido tomando forma durante bastante tiempo. Una idea que ronda mi cabeza desde que tomé conciencia de donde me encontraba; un mundo voraz, que mientras para algunos pasa apaciblemente, para la inmensa mayoría resulta implacable. A la vez esta misma idea la estoy desarrollando para un proyecto escultórico del cual ya he avanzado bastantes cosas, las cuales me servirán para el desarrollo de este proyecto que nos acontece. A continuación he subido algunas fotos de una parte de este proyecto escultórico que creo que facilitarán la comprensión de este proyecto el cual voy a llevar por las sendas pictóricas.
- 1 LEFEVRE, H. La presencia y la ausencia. Contribución a la teoría de las representaciones. Pag. 213. 1983, México D.F
- 2 ESQUIROL, E. Sobre las pasiones. Pag. 121. 2000, Madrid
“Hubo momentos en que no sólo me olvidé de mí, sino también de lo que soy”.
Samuel Beckett
Ese lugar de silencio y quietud donde a veces escapamos en algunos momentos. Ese lugar insólito y personal. Ese lugar donde nos encontramos solo nosotros y un punto sobre el cual vertemos nuestra mirada y quedamos suspendidos durante unos segundos…A ese lugar in-espacial me remiten las obras de Bram van Velde (1895-1981). Lugares extraños y sin nombre, como sus cuadros. Plagados de formas muertas llenas de color. Pintar la cosa como cosa sola. Inmóvil en el vacío. El objeto puro y nada más; que surge tras una lucha encarnizada entre el pintor y el propio cuadro. Un instante de la vida del artista que queda plasmado para la eternidad. Un espejo donde se refleja la propia esencia del hombre. Su propia vida queda evidenciada en sus obras. En un mundo ajetreado, excesivamente apresurado y atronador, nos queda el reencuentro con nuestro propio ser, el contacto directo con el uno mismo. La pintura de van Velde es el contacto en sí mismo entre el pintor y su estado más natural. No hay nada más allá…solo silencio.
“La pintura se ha convertido en silencio…a pesar del tumulto”
Bram van Velde
Comentario exposicion de Alfonso Masó GARBAGE’S GARDEN
“He sembrado en tu cuerpo, amada, la flor
que esparcirá pétalos sobre tu cuello mejillas y manos
y hará brotar mañana tus senos-primavera
Me gustan las cejas y tus ojos con destellos de metales
y los brazos que ondulan como las serpientes, las olas, el mar…”
Tristan Tzara
Arañas tejiendo la dura roca con hilos de fina seda; quebrada se estremece la piedra que nos desvela su cara oculta. Rarezas profundas aliviadas golpe a golpe palpitan desde lo más profundo; allá, ahí abajo… debajo de toda esa densa y confusa cortina de humo, se nos desvela la verdadera esencia, el despertar de lo más extraño y bello; allá, ahí, detrás… detrás de esas oscuras sombras que impiden el paso de la luz. Ahí mismo, en lo más recóndito. Debemos de adentrarnos sin miedo, sin impedirnos el paso, buscando dentro del saco roto de nuestro ser.
Palpables superficies que nos transportan a un mundo que ya conocemos, en donde ya estuvimos en una ocasión. Justo ahí es donde reside la fuerza de las poéticas formas que se nos presentan ante nuestros ojos; ahogan los recuerdos más cercanos y hace flotar a los que el tiempo ha ido dejando en la habitación de los trastos viejos, junto a las cajas de zapatos y los juguetes polvorientos.
Con cada mirada ausente que perpetramos sobre dichas formas, lo extraño se hace común y lo común extraño; tiramos de esa tela opaca que lo cubre todo y nos dejamos iluminar por lo que debajo de ella encontramos. Más allá de lo puramente sensible descubrimos el verdadero significado de lo que ante nosotros se muestra, un significado que aparece inscrito dentro de uno mismo. Las sensaciones más puras se abren paso y nos distancian de la realidad aparente; nos adentramos por recovecos sinuosos que surcan la superficie sensitiva de las formas. La luz acaricia con calidez y aparece como parte fundamental del acto conviviendo con las sombras, mientras el aire participa y contempla inmóvil, a partes iguales, convirtiendo el momento en algo mágico, ausente de gravedad.
La distancia entre el mundo real y el de los espejos se hace inapreciable, los dos mundos se funden hasta el punto en el que no son distinguibles. Los reflejos toman parte en el mundo real y el mundo real se sumerge en el de los reflejos. Interactúan entre ellos y crean nuevas formas tanto dentro como fuera de la realidad sensible. Reflejos, recuerdos archivados que vuelven a la vida, atraviesan las puertas del mundo de los espejos para volver a ser tomados en cuenta.
Historias naturales que salen a flote, momentos adecuados en tiempos inadecuados, momentos posibles, en tiempos imposibles… Ausentarse debidamente y contemplarse desde dentro; dejarlo todo a un lado y responder a las preguntas. El mundo cambia a nuestro alrededor ya nada de todo este engranaje mecánico parece tener sentido. La piedra parece agua, el aire tierra… Todo ante nuestros ojos parece cobrar nuevos significados, el tiempo se ha detenido y no tenemos intención de volver a hacerlo andar… no hasta al menos un buen rato. Aparentemente nada puede hacernos salir de nuestro trance auto-inducido, nada puede abstraernos de este mundo propio. Es nuestro momento y no lo podemos dejar escapar así como así… no hasta al menos un buen rato. A nadie le importará si tardamos más o menos en salir de él…disfrutémoslo. Volvemos a estar en armonía con nuestro ser… ha vuelto la calma.
De nuevo en el principio de todo, justo ahí, donde todo comienza…