
lunes, 22 de marzo de 2010
“Hubo momentos en que no sólo me olvidé de mí, sino también de lo que soy”.
Samuel Beckett
Ese lugar de silencio y quietud donde a veces escapamos en algunos momentos. Ese lugar insólito y personal. Ese lugar donde nos encontramos solo nosotros y un punto sobre el cual vertemos nuestra mirada y quedamos suspendidos durante unos segundos…A ese lugar in-espacial me remiten las obras de Bram van Velde (1895-1981). Lugares extraños y sin nombre, como sus cuadros. Plagados de formas muertas llenas de color. Pintar la cosa como cosa sola. Inmóvil en el vacío. El objeto puro y nada más; que surge tras una lucha encarnizada entre el pintor y el propio cuadro. Un instante de la vida del artista que queda plasmado para la eternidad. Un espejo donde se refleja la propia esencia del hombre. Su propia vida queda evidenciada en sus obras. En un mundo ajetreado, excesivamente apresurado y atronador, nos queda el reencuentro con nuestro propio ser, el contacto directo con el uno mismo. La pintura de van Velde es el contacto en sí mismo entre el pintor y su estado más natural. No hay nada más allá…solo silencio.
“La pintura se ha convertido en silencio…a pesar del tumulto”
Bram van Velde
lunes, 15 de marzo de 2010
tener hambre es la cosa primera que se aprende.
Y la ferocidad de nuestros sentimientos,



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