viernes, 9 de abril de 2010

De vuelta al mundo

Despertar…las 7:30…como de costumbre. Con mis pies tanteo el frio suelo de la habitación para encontrar las zapatillas…ya está. Camino hacia el aseo; el agua fría al principio, más cálida al rato…como de costumbre. Han pasado 15 minutos…estoy dentro del margen. Mi taza del café donde siempre. ¡Qué suerte! Aun quedan unas dos tazas en el bote, de la misma marca que siempre…como de costumbre. Vuelvo a la habitación; hoy no hay reunión, no tiene importancia el color de la corbata. Mi cuerpo comienza a estar incómodo dentro de este traje…tengo que perder peso. Son las 8:15 de la mañana, estoy listo y a unos 15 minutos del trabajo…dentro del margen…como de costumbre.

El día transcurre normalmente; hoy tampoco me he atrevido a hablar con Marta…mañana prometo que lo intentaré de nuevo…como de costumbre. Las 14:30, ¡tengo una hora y media para comer! El comedor está lleno de tipos trajeados, a algunos parece que los dos platos y postre del menú diario a 10 euros, les está pasando factura, como a mí. Otros sin embargo parecen tan preocupados en las pantallas de sus ordenadores portátiles, que ni tan si quiera alzan la cabeza para tomar una cucharada de… ¡vaya! hoy parece que hay de primero guiso de patatas y carne…como todos los miércoles…me encantan los miércoles. Hoy parece que se les ha pasado un poco la comida, todo sabía a quemado. Al menos las natillas del postre han apaciguado algo el mal sabor de boca…como de costumbre.

Son las 16:00 y vuelvo a sentarme en mi mesa de trabajo…siempre me he preguntado porque Marta solo trabaja por las mañanas…mañana hablaré con ella y le preguntaré...lo prometo…como de costumbre. Las siguientes dos horas pasan de igual forma que las anteriores, todo transcurre de igual forma. Casi al final de la jornada laboral observo por la ventana que da a la calle, que un par de hombres hablan acerca del coche nuevo de alguno de ellos, que está aparcado en doble fila, con sus intermitentes de posición debidamente conectados. Es bonito ese coche, quizás un día de estos cambie el mío por uno de esos…en fin. Son las 18:00 y es hora de irse a casa.

Que ganas de llegar a casa; hoy tiene que haber algo de interés en la televisión; ¡es miércoles! ¡¡Clín!! Al fin la cena está lista. Siempre me he preguntado como harán estos canelones. Algún día pienso cocinarlos yo mismo, no tiene que ser demasiado complicado. Aprenderé a cocinarlos e invitaré a Marta a cenar. Compraré algunas buenas botellas de vino de más de 10 euros. Prepararé una mesa lo suficientemente adecuada para el momento, con velas rojas incluso…creo que todo será perfecto. Luego descorcharé una botella de champagne bien fría… ¡Vaya! Se han enfriado los canelones, volveré a meterlos en el microondas. Y en la televisión nada…como de costumbre.

Son las 12:05 de la noche, hoy me he excedido cinco minutos…Bueno es hora de irse a la cama que mañana será un día más…como de costumbre.

1 comentario:

  1. Excelente como siempre Don Moi! No sabía que tenías blog! Desde ahora te sigo! Sigue asi de bien mi hermano que vas por el camino de algo grande. Un abrazo desde Finlandia.

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